Son las 00:45. Mañana madrugo. Y no se me ocurre una mejor idea que hacerme un blog.
En realidad no lo pretendía.
Y es que las palabras me han atacado y he intentado escribir en un blog que empecé hace mucho y que tuvo una corta vida de unas tristes 4 entradas.
Pero resulta que olvidé, como tantas cosas, la contraseña.
¿Señal divina?
Es muy improbable, pero bueno...keep on dreaming, sweetie.
El caso es que aquí estoy, escribiendo algo que probablemente no lea nunca nadie, y por el camino me entretengo. Me siento un poco abuela porque no sé muy bien cómo funciona esto y además dice que son las 15:48, hora de verano del Pacífico. Adiós, credibilidad. Mais enfin..
Blog mío, te deseo una vida más larga y activa que el anterior. Ahora bien...no prometo nada.
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