Y parece verano. Pero todavía mañana es 11 de junio, me acuerdo de que el 11 de junio era el cumpleaños de un niño de mi clase. No he vuelto a saber de su vida pero, misteriosamente, me acuerdo de su cumpleaños. Pero mañana, aparte de no ser verano, y de ser el cumpleaños de aquel que es niño todavía en mi memoria, tengo un examen. Un examen estupendo que debería estar estudiando en lugar de escribir estas tonterías insípidas.
Y me he puesto a pensar en Nacho Vegas, en Cortázar y en los espacios que habitamos.
En los lugares comunes de las habitaciones de la literatura, o de las canciones de Nacho Vegas que a veces son pura novela. Todo, claro está, de una forma inconexa y absurda, como esta entrada.
En esas habitaciones con cigarrillos mal apagados, libros abiertos y ropa de alguien que se desnudó por primera vez en esa habitación.
Filosofía de los pisos de alquiler. Pienso en Pablo, y en esa habitación de la Rue Lecourbe, XVIème arrondisement. Una habitación en la que él vivió un año y yo soñé tres días. Probablemente, esa habitación, que habrá sido testigo de sus amigos, de sus amores, y de sus estudios ahora estará siendo testigo de otra vida. Claro que en la habitación de Pablo nunca hubo colillas ni ceniceros mal apagados. Algo de desorden, y muy pocos libros. Un piso horrendo que yo recuerdo a la perfección, que él atesorará siempre en su memoria (puede que yo, si vivo mucho, mucho, mucho, lo olvide, él, creo que jamás).
Pienso en todos los pisos de alquiler que ven juventudes arrebatadas y pasan, de un curso a otro, por estar habitados por personas totalmente distintas. Un transitar de vidas y amores y sueños y desórdenes y borracheras y fiestas y vestidos y pijamas de invierno. Una parcelita de tu vida "recuerdo cuando vivía en la calle..." y sin embargo una huella más dejada en la pared para un erosionado apartamento de 80 metros cuadrados con poca luz.
Y pensando absurdeces sin mucho sentido aparente, me han dado las 23:51. Y vuelvo a mis apuntes, a mi examen, a mi habitación, que no es un espacio narrativo sino un caos de apuntes, libros o ropa. Puede que algún día encuentre una de "esas" habitaciones, cuando empiece a vivir de alquiler, supongo. Mientras tanto, seguiré pensando todo esto y escuchando Nacho Vegas.
Un espacio donde también yo soñé. Uno de esos espacios narrativos.
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